Por Julieta Graffigna
Directora de Empoderamiento de Youth4Energy
Santiago de Chile. Del 13 al 16 de abril de 2026 se celebró la Novena Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El encuentro reunió a representantes de gobiernos, organismos internacionales, academia, sector privado y sociedad civil para evaluar el avance regional hacia el cumplimiento de la Agenda 2030 y analizar las acciones necesarias para acelerar su implementación durante los próximos años.
A tan solo cuatro años de la fecha límite establecida por Naciones Unidas, el foro se desarrolló en un contexto complejo para la región. América Latina y el Caribe continúan enfrentando desafíos relacionados con la desigualdad, la pobreza, la fragmentación social, el bajo crecimiento económico, la vulnerabilidad climática y las limitaciones institucionales que dificultan la implementación efectiva de políticas de desarrollo sostenible.
Sin embargo, uno de los mensajes más relevantes del encuentro fue que la región continúa apostando por la cooperación como una herramienta fundamental para enfrentar estos retos. Durante las sesiones plenarias, mesas de diálogo y espacios de intercambio se destacó la importancia de fortalecer las alianzas entre gobiernos, organismos multilaterales, sector privado, academia y sociedad civil para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los debates pusieron especial énfasis en la necesidad de impulsar transformaciones estructurales que permitan avanzar simultáneamente en crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental. Asimismo, se destacó que los ODS no pueden abordarse de manera aislada, ya que existe una profunda interdependencia entre temas como energía, agua, salud, educación, empleo, infraestructura, biodiversidad y acción climática.
En este contexto, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, enfocado en garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos, fue identificado como una de las áreas con avances más significativos y con mayor potencial para acelerar el cumplimiento de otros objetivos de la Agenda 2030.
La expansión de las energías renovables, las mejoras en eficiencia energética, el desarrollo de nuevas tecnologías y el incremento de inversiones en infraestructura energética fueron señalados como factores que están contribuyendo a fortalecer la resiliencia económica y climática de los países de la región. Más allá del suministro energético, diversos especialistas coincidieron en que la energía se ha convertido en un habilitador del desarrollo, capaz de impulsar el acceso al agua potable, fortalecer los sistemas de salud y educación, mejorar la productividad y generar nuevas oportunidades económicas.
La transición energética también fue presentada como una oportunidad estratégica para América Latina y el Caribe debido a la riqueza de recursos renovables disponibles en la región y a su potencial para atraer inversiones, fomentar la innovación y crear empleos de calidad.
En el marco del foro, Julieta Graffigna y Jorge Mardones, integrantes de Youth4Energy, sostuvieron una reunión con Andrés Rebolledo, Director Ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), para intercambiar perspectivas sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la región en materia de transición energética y participación juvenil.

Durante la conversación se abordó la importancia de fortalecer la formación de nuevas generaciones de líderes capaces de impulsar soluciones energéticas desde los territorios y contribuir activamente a los procesos de transformación que actualmente experimenta América Latina.
«La transición energética requiere una visión de largo plazo, cooperación entre actores y una participación activa de las nuevas generaciones», destacó Rebolledo durante el intercambio.
Por su parte, los representantes de Youth4Energy compartieron experiencias relacionadas con educación energética, construcción de capacidades y participación juvenil en distintos países de la región, destacando la necesidad de ampliar los espacios donde las juventudes puedan contribuir al diseño e implementación de soluciones para los desafíos energéticos y climáticos.

El encuentro también permitió identificar oportunidades de colaboración entre organizaciones juveniles, instituciones regionales y actores del sector energético para fortalecer programas de formación, intercambio de conocimientos y participación ciudadana en el marco de la transición energética.
Al cierre del foro, el mensaje fue claro: la Agenda 2030 no se encuentra en una cuenta regresiva, sino en una carrera contra el tiempo. Los próximos cuatro años serán determinantes para definir si América Latina y el Caribe logra traducir los compromisos internacionales en resultados tangibles para millones de personas.
Frente a un escenario marcado por la incertidumbre económica, la crisis climática y las crecientes demandas sociales, la cooperación regional emerge como una de las principales herramientas para acelerar las transformaciones que la región necesita. La transición energética, el fortalecimiento institucional, la innovación, la educación y la participación ciudadana ya no pueden avanzar por caminos separados.
Desde Santiago de Chile, la Novena Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible dejó una conclusión contundente: ningún país alcanzará los Objetivos de Desarrollo Sostenible por sí solo. El futuro de la región dependerá de su capacidad para construir alianzas, compartir conocimiento y convertir los desafíos comunes en soluciones compartidas.
A cuatro años de 2030, la pregunta ya no es si los cambios son necesarios. La pregunta es qué tan rápido seremos capaces de actuar para hacerlos realidad.

