Sin ciudadanos inteligentes, no hay ciudades inteligentes

May 6, 2026 | Noticias, Tecnología

blank

El debate sobre ciudades inteligentes no es tecnológico, es humano. Cualquier tema que se discuta a nivel público siempre va a tener una parte analítica por el lado de la educación. Por ende, que los ciudadanos de nuestros países estén bien formados e informados será esencial para nuestra evolución como especie.

Llevado al terreno del desarrollo de las ciudades, es un encuentro —el de la inteligencia humana y la artificial— que redunda en bienestar general. Son diversos los estudios que coinciden en que las ciudades concentran más del 70% de las emisiones globales de CO2 y serán el hogar de cerca del 70% de la población en 2050. Comenzar hoy a diseñar esa infraestructura, lejos de ser temprano, es inaplazable.

 

La movilidad eléctrica: el corazón de la ciudad inteligente

No hay ciudad climáticamente inteligente sin movilidad sostenible. Y dentro de esta, el protagonismo lo viene liderando la movilidad eléctrica. Lo que hay por hacer es mucho y las potencialidades son muy diversas, puesto que no se trata sólo de cambiar motores de combustión por baterías. Es necesario más bien el rediseño del sistema urbano, con transporte público electrificado; infraestructura de carga rápida, en óptimas condiciones y bien distribuida; integración con redes inteligentes; gestión en tiempo real mediante datos, y así podríamos continuar con un largo listado a realizar.

La electromovilidad no puede ser considerada como una pieza más, es el sistema circulatorio de la ciudad inteligente. Colabora en la reducción de emisiones, por ende, mejora la calidad del aire, reduce la polución sonora –un elemento que a veces pasa desapercibido, pero es un aspecto sensible en la salud de la población– y brinda mayor eficiencia al transporte —un vehículo eléctrico aprovecha mucho mejor la energía que le ingresa que uno a combustión—.

Apostar por la electrificación del transporte, partiendo de matrices de generación eléctrica altamente renovables —como se cuenta en nuestra región— es una estrategia inteligente. Máxime cuando se viven coyunturas de altos precios del crudo como la que estamos atravesando.

 

El crecimiento de la movilidad eléctrica en ALC

El monitoreo constante que hacemos de este asunto en OLACDE evidencia el fuerte crecimiento que ha tenido en los últimos años. La siguiente gráfica habla por sí sola. Como se puede apreciar, la cantidad de vehículos eléctricos e híbridos enchufables que circulan en la región a octubre de 2025 —es el dato final de esta gráfica— era de 674,915, frente a los 444,071 con los que habíamos cerrado 2024.

blank

Fuente: OLACDE, 2025

Esta realidad muestra que el mercado avanza rápidamente, y que la electromovilidad ya forma parte de las decisiones racionales de los consumidores. También debe estar en el tablero de decisiones de los gobernantes. Muchos países ya lo han asumido, y buena parte de ese crecimiento exponencial se debe a las políticas de incentivo que se han desarrollado. Se requiere, además, que se planifique la ciudad inteligente con estos parámetros en mente, junto a otros aspectos claves.

Sin gobernanza integrada, sin uso estratégico de los datos, sin infraestructura de carga y sin financiamiento, la electromovilidad no escala. Y la ciudad inteligente no se desarrolla. Pero incluso si todo eso existe, hay un factor que sigue siendo decisivo: la formación.

Este último aspecto es crucial.Podemos tener ciudades inteligentes, pero debemos contar con ciudadanos que dominen la tecnología y la pongan a su servicio. No al revés. En el fondo, las ciudades inteligentes no son un desafío tecnológico, sino geopolítico: quien controla la infraestructura urbana, define el rumbo de la transición energética.

 

blank