México se encuentra en un punto de inflexión energético. La transición hacia fuentes renovables no depende únicamente de tecnología, disponibilidad de recursos naturales o del interés del sector privado. Depende, sobre todo, de un elemento estructural que hoy falta: certeza regulatoria.
La ausencia de reglas claras, procedimientos predecibles y una visión a largo plazo continúa frenando inversiones estratégicas. Prueba de ello es lo declarado recientemente por Vestas: existen alrededor de 10 gigavatios (GW) de proyectos eólicos detenidos en México durante los últimos cinco años, no por falta de capital o tecnología, sino por barreras normativas y operativas.
- Dónde estamos hoy: la capacidad real del sistema eléctrico mexicano. La matriz eléctrica mexicana suma aproximadamente 90 GW de capacidad instalada, con la siguiente composición:
– 56% generación convencional
– 24% renovables no convencionales
– 13–14% hidroeléctrica
– 3% nuclear
– 3% geotermia
Capacidad eólica instalada:
– ≈ 7,300 MW
– Más de 1,700 aerogeneradores en varios estados
– Fuerte desaceleración 2020–2024
Capacidad solar:
– ≈ 9,000 MW instalados
Comparativos regionales:
– Brasil: 38 GW renovables variables
– Chile: 14 GW
– Estados Unidos: 320+ GW
- La regulación es indispensable, pero debe ser funcional. Los cuellos de botella actuales no son técnicos, sino administrativos:
– Permisos sin plazo
– Retrasos en interconexiones
– Trámites duplicados
– Criterios ambientales no públicos - México necesita una ruta regulatoria:
– Un plan de expansión renovable
– Un programa de transmisión
– Regulación para almacenamiento e hibridación
– Calendario de descarbonización por industria - La próxima década: hacia dónde puede avanzar México. Con reglas claras, México podría agregar hacia 2035:
– 20 GW solares
– 15 GW eólicos
– 5–7 GW de almacenamiento
– 3–4 GW hidroeléctricos modernizados - La oportunidad que México está perdiendo. El país posee ventajas únicas, pero no atraerá inversión sin certidumbre regulatoria.
Conclusión técnica
La regulación debe ordenar, habilitar, acelerar y dar certidumbre. La industria, el capital y la tecnología están listos. Lo único que falta es una regulación con rumbo.

