Plantean retos y oportunidades en materia de seguridad energética para América Latina y el Caribe

Oct 16, 2025 | Noticias, Tecnología

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La relevancia de diseñar oportunamente las necesidades del futuro para evitar la pobreza energética, el replanteamiento del concepto de seguridad energética en relación, no sólo con la suficiencia sino también con la afectación a nuestros ecosistemas, el acceso a financiamiento verde para proyectos sustentables y la importancia de la toma de decisiones con base en datos en el sector, fueron algunas de las temáticas que se abordaron en el diálogo regional juvenil “Energía segura, futuro seguro”. Éste se llevó a cabo de forma virtual el pasado 13 de agosto, con la participación de expertos de la región de América Latina.

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Las organizaciones Young Americas Business Trust (YABT) y Youth4Energy, realizaron este panel, con el apoyo de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), Bioma Energy y la revista y sitio especializadoFotón. Esto como parte del marco de las actividades previas a la X Cumbre de las Américas 2025 y el Foro de Jóvenes de las Américas, “un espacio clave para integrar las voces de las juventudes en los procesos de toma de decisiones hemisféricos”.

Dentro de los participantes se encontraban Irene Cañas, de Costa Rica, quien es ingeniera civil con 28 años de experiencia en el sector energético; Rosilena Lindo, de Panamá, también ingeniera civil y experta en energía sostenible, cambio climático y gestión de recursos naturales, y ex secretaria nacional de energía de Panamá. Igualmente, tomaron parte de este diálogo con jóvenes, el empresario y experto Raúl Monforte, de México, director general de la revistaFotón, así como también el cofundador de Bioma Energy, Sebastián Muñoz, de Colombia.

En la jornada en la que participaron jóvenes de toda la región, también tuvo lugar el panel inspirador “Seguridad Energética: ¿Qué está en juego?”. Más tarde hubo también una consulta en tiempo real con los participantes, un laboratorio y una presentación de ideas y propuestas de los mismos. Cabe apuntar que los aportes obtenidos formarán parte de un documento de recomendaciones que se presentará en diversos espacios de incidencia y toma de decisiones, incluyendo la X Cumbre de las Américas, el VII Foro de Jóvenes de las Américas, la Semana de la Energía, la COP30 y otros foros regionales e internacionales relevantes.

Rosilena Lindo resaltó, en su presentación, la relevancia de la planificación con equidad para asegurar un futuro energético de manera ordenada y con mecanismos financieros que impliquen la cooperación internacional. Esto debido a que la demanda y el clima que tenemos hoy en día son factores cambiantes que están impactando de manera diversa a las comunidades de la región. “Tenemos cuatro años y un poquito más para poder lograr los objetivos de la agenda 2030, por eso los invito a un diálogo que aborde la seguridad energética en el amplio marco de la palabra, es decir, incluyendo a nuestras comunidades y las áreas urbanas”.

Raúl Monforte apuntó que debemos repensar el concepto de seguridad, generalmente ligado a la suficiencia del recurso e, inclusive, a su abundancia como sinónimo de seguridad. “Tendríamos que repensar este concepto de seguridad porque, además de garantizarse la suficiencia, tenemos que cuidar que esa energía que estamos utilizando sea segura para las personas, que no esté afectando nuestra salud ni la vida de nuestras comunidades; que no esté afectando a nuestro planeta, a la naturaleza, que no esté alterando los ecosistemas”.

Explicó que, hoy en día, más del 60% de la energía que utilizamos en Latinoamérica proviene de combustibles fósiles, lo cual, como sabemos, está estrechamente vinculado con el cambio climático y la emisión de gases de efecto invernadero. Dichos compuestos están ocasionando verdaderas catástrofes naturales en todo el planeta, lo que también exacerba la discriminación y la desigualdad en las comunidades, abriendo todavía más las brechas de pobreza y de marginación social. Esto lo tenemos que detener.

Por su parte, Sebastián Muñoz puso como ejemplo el caso de Colombia, que tiene uno de los retos más grandes en relación con el marco normativo y la burocracia excesiva para la implementación de proyectos de energías renovables. “Si bien hoy en día Colombia cuenta con una de las matrices de energía más limpias del mundo, con más de 70% de fuentes renovables, durante el último año los cambios climáticos han tenido impactos muy fuertes, pero la parte normativa hace muy difícil la implementación de proyectos”, expuso.

Además, en la práctica, las finanzas verdes y los vehículos financieros en realidad no están todavía adaptados para esa gestión de riesgo, lo cual impide que nazcan muchos proyectos, o bien los mata desde el principio. Irene Cañas expuso que la región empieza a tener problemas extremos derivados del fenómeno de “El niño”, los cuales van a ser más frecuentes en su intensidad y en su periodicidad. Por ello, vamos a tener que ajustar los parámetros de diseño en cuanto a factores de seguridad y vamos a tener que poner más atención a esos eventos pensando en la infraestructura, en las líneas de transmisión y distribución que cada vez se verán más afectadas.

Cañas resaltó la importancia de contar con información precisa de los costos que implica la falta de conectividad, tanto eléctrica como de internet, y en general los datos precisos para poder tomar decisiones. “Necesitamos información, datos y análisis que nos permitan tener parámetros de diseño sobre las opciones que tenemos con nuevas tecnologías para esa resiliencia climática”.

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Rosilena Lindo insistió en el tema de la regulación. Dijo que tiene que haber una comunicación sincrónica para que se dé una modernización regulatoria y la infraestructura pueda darse exitosamente en un corto periodo de tiempo, inclusive en temas de seguridad energética convencional.

“Por ejemplo, en Panamá más de 70% de nuestra electricidad proviene de fuentes hídricas, pero los eventos climáticos de 2024 nos pusieron a temblar en el tema de seguridad energética y por ello deberíamos tener un parque de respaldo con generación térmica, que sea más de fuentes renovables, con almacenamiento de baterías, y es allí donde tenemos que ser lo suficientemente creativos para tener acceso rápidamente a las tecnologías que nos permitan la seguridad energética”.

Raúl Monforte puso énfasis en la dependencia que actualmente aún se tiene de los combustibles fósiles. “Es demasiado nociva y nos vuelve vulnerables a la volatilidad de precios, mientras que las energías limpias como la solar o eólica no tienen esa volatilidad, por el contrario, son precios muy estables que incluso van en descenso constante”.

Las consecuencias de esta dependencia de las energías de fuente fósil son también geopolíticas por el liderazgo entre los países que acaparan los pozos petroleros y los gasoductos, lo que está generando tensiones e inclusive guerras y conflictos migratorios. Coincidió en que existe una desalineación entre la rapidez con la que necesitamos que avance la infraestructura y la regulación.

 

Por María Fernanda Matus Martínez