El Gobierno de México informó el pasado 17 de diciembre que autorizó 20 proyectos, 15 de ellos fotovoltaicos y 5 eólicos. Estos iniciarán de manera inmediata y, en conjunto, tendrán una capacidad de 3 mil 320 megavatios de generación de energía eléctrica y mil 488 megavatios de almacenamiento de energía.La titular de la Secretaría de Energía (SENER), Luz Elena González, dio a conocer que estos proyectos se derivaron de la primera edición del PLADESE, publicado por la propia SENER el pasado 17 de octubre en el Diario Oficial de la Federación (DOF), y que define el crecimiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en los próximos 15 años.
Estos proyectos se desarrollarán en Campeche, Hidalgo, Yucatán, Guanajuato, Oaxaca, Tamaulipas, Quintana Roo, Puebla, Veracruz, Zacatecas y Querétaro. Conjuntamente, suman una inversión de cerca de 90 mil millones de pesosy representan 56 por ciento de la capacidad total ofertada en esa primera convocatoria.
La titular de la SENER dijo, en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, que19% de estos proyectos entrará en vigor en 2027, 78% en 2028 y el 3% en 2029.Por su parte, la directora general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Emilia Calleja, expuso cinco Proyectos de Generación Firme “que adicionarán cerca de 3 mil megawatts de capacidad y tendrán una inversión de 4 mil 328 millones de dólares, unos 80 mil 939 millones de pesos aproximadamente”.
Asimismo, el pasado 22 de diciembre, el gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) elPrograma Sectorial de Energía 2025-2030, formalizando así la presentación que hizo del mismo hace unos meses.

Especialistas como Alexander Braune, de ABC Consulting, expresan que se trata de metas ambiciosas, las cuales requieren certeza para ser alcanzadas.
“Este es un plan audaz y visionario, que requerirá una colaboración extraordinaria entre las autoridades gubernamentales, el sector privado, la sociedad civil, las asociaciones empresariales y los expertos en energía para lograr el mejor resultado posible para el país. Para tener éxito, el camino debe estar guiado por el Estado de derecho, la certeza de la inversión, el cumplimiento normativo y los sólidos controles y equilibrios institucionales”, comentó el experto en la red LinkedIn.
Por su parte, AI Regula Solutions publicó que el Programa Sectorial de Energía 2025-2030 “marca un hito trascendental en el desarrollo energético de México. Este documento estratégico traza nuevas rutas para garantizar un suministro energético sostenible, accesible y, sobre todo, responsable con el medio ambiente”.
En su análisis, apuntó lo siguiente:
“Más que una propuesta burocrática, este programa se presenta como un lienzo para pintar el futuro energético del país”. Se basa en cinco pilares fundamentales:
- Transición energética: Apostar por el uso de fuentes renovables y reducir la dependencia de energías fósiles.
- Eficiencia energética: Modernizar infraestructuras para utilizar menos energía y maximizar resultados.
- Acceso universal: Garantizar que todas las comunidades, incluso las más remotas, tengan acceso a la energía.
- Seguridad energética: Fortalecer la producción nacional para evitar riesgos de dependencia externa.
- Cuidado ambiental: Minimizar el impacto ambiental mediante prácticas sostenibles.
Ante este panorama, aún persisten algunas consideraciones en cuanto al Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) 2025-2039.
En el reporte El sector eléctrico ante el nuevo panorama regulatorio: 2025, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) consideró que, ante la restricción presupuestaria, la viabilidad del PLADESE 2025-2039 “dependerá de crear un entorno favorable a la inversión, lo que implica garantizar procesos de asignación claros, definir la estrategia para la capacidad restante y ejecutar a tiempo los proyectos de transmisión que permitirán integrar la nueva generación”. Lo anterior, señala, cobra relevancia ante el crecimiento sostenido en la demanda de energía previsto en el Plan de México y representa, en varios sentidos, un desafío para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), considerando que esta estrategia busca reubicar al país entre las primeras 10 economías del mundo.
Alta demanda y baja inversión
Tan sólo en 2024, la demanda máxima llegó a 55 mil 528 megavatios hora y se estima que crezca 50.6% hacia 2039, alcanzando los 83 mil 643 megavatios hora (TMCA de 2.8%). Esto significa, apunta el IMCO, “que el SEN deberá ampliar su capacidad de generación e infraestructura para cubrir picos de consumo y asegurar el suministro eléctrico”.
Pese a ello, la inversión en el sector eléctrico sigue a la baja: al tercer trimestre de 2025, la inversión física fue de 26.8 mil millones de pesos, una caída real de 28.1% respecto al mismo periodo de 2024. Para 2026, la inversión asignada a CFE será de 61.1 mil millones, 16.7% menos en términos reales que lo aprobado para 2025, señala el organismo en su reporte.
Este contraste es aún más notorio si se considera que el propio Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional (PFESEN) estima que se requieren en promedio 104.1 mil millones de pesos anuales hacia 2030. Frente a estas necesidades, el presupuesto asignado para 2026 fue 43 mil millones por debajo de lo estimado.
Retos
Con base en la primera edición del PLADESE, publicado por la Secretaría de Energía (SENER) el pasado 17 de octubre en el Diario Oficial de la Federación (DOF), que define el crecimiento del SEN en los próximos 15 años, el IMCO definió los retos que enfrentará el abasto de energía en México en los próximos años.
1.- Consideró como “proyecciones conservadoras” el crecimiento en la demanda eléctrica que se estableció en el PLADESE que prevé una tasa media de 2.5% anual en los próximos 15 años, en línea con el crecimiento del PIB estimado por la SENER en 2.5%, ya que tan sólo entre 2010 y 2024 esta tasa de crecimiento fue de 2.6%, es decir, muy por arriba del PIB que fue de 1.7%.
Además, dichas proyecciones muestran “una brecha entre los objetivos económicos y la planeación energética” pues no se considera un escenario de mayor crecimiento, acorde con la propia meta oficial de “colocar a México entre las diez economías más grandes del mundo”.
2.- El IMCO considera como un reto crítico el hecho de que México no pudiese garantizar la demanda máxima de energía. “No basta con garantizar la generación total, es necesario contar con suficiente capacidad instalada para responder ante los momentos críticos”, apunta el informe.
3.- La aceleración del ritmo de crecimiento de la capacidad de generación instalada es urgente, ya que guarda una proporción mucho menor al crecimiento de la demanda. Por ejemplo, al cierre de 2024, la capacidad de generación instalada del SEN alcanzó 90 mil 543 megavatios, un aumento de 1.7% respecto a 2023 (89 mil 007 megavatios). No obstante, en el mismo periodo la demanda total creció 2.3%.
4.- El rezago en la transición a energías limpias aún subsiste en el país, ya que se mantiene por debajo de la meta de 45% de generación limpia establecida para 2030 en el Plan Nacional de Desarrollo.
Sólo para alcanzar al menos 38% de la generación limpia proyectada por el PLADESE, sería necesario incrementar su participación un 14% en los próximos cinco años. Esto dado que, si bien al cierre de 2024 las centrales limpias representaron 36.9% de la capacidad instalada del SEN, su aportación efectiva a la generación eléctrica en octubre de 2025 fue de solo 26.0%.

5.- El IMCO resaltó en su análisis que la expansión de 76 mil megavatios de capacidad de generación entre 2025 y 2039 prevista en el PLADESE estará centrada en tecnologías eólica y solar fotovoltaica, complementadas con ciclos combinados, hidrógeno verde y bancos de baterías que aportarán flexibilidad y confiabilidad al sistema eléctrico.
Destacó que para el largo plazo (2031-2039), se plantea sumar 47 mil 082 megavatios adicionales, de los cuales 78.6% provendrán de energías limpias y sistemas de almacenamiento con baterías.
6.- Señaló también que el PLADESE genera incertidumbre respecto de cómo será el proceso de asignación de 1 mil 435 megavatios, que forman parte del total de 7 mil 405 megavatios de nueva capacidad que se prevé desarrollarán participantes privados, ya que en la convocatoria publicada el 20 de octubre, la SENER lanzó un mecanismo de atención prioritaria para desarrollar únicamente 5 mil 970 megavatios.
7.- En cuanto a la convocatoria para la atención prioritaria de solicitudes de permisos de generación eléctrica e interconexión al SEN publicada el 17 de octubre de 2025, el IMCO apunta que la Comisión Nacional de Energía (CNE) priorizará los proyectos que den “mayor beneficio al SEN” de acuerdo a los principios de confiabilidad, seguridad, justicia energética e innovación, pero dichos principios “carecen de criterios claros de asignación y competencia, lo que podría generar un espacio para la discrecionalidad en la selección final y propiciar un ambiente de incertidumbre para la inversión privada”.
8.- El IMCO aborda también el tema de la presión a la nueva generación por la operación que requiere para “compensar la energía que se pierde en la red, ya sea por causas técnicas (calentamiento de la red) o no técnicas (usos ilícitos y fallas de medición)”.
Si bien el PLADESE reconoce esta problemática y de hecho establece como meta la reducción de pérdidas a 11.7% para para 2025 y a 7.9% para 2039, su cumplimiento es crítico para evitar que la nueva capacidad de generación que se planea construir (pública y privada) tenga que cubrir no sólo el crecimiento de la demanda, sino también el de energía desperdiciada “añadiendo presión adicional sobre los márgenes de reserva del sistema”.
9.- Sobre la expansión de la Red Nacional de Transmisión (RNT), para lo cual el PLADESE plantea 223 proyectos con una inversión estimada de 191 mil 750 millones de pesos, el IMCO alerta sobre el hecho de que “73% de los proyectos se encuentran en etapas tempranas —como revisión, análisis o concurso— mientras que solo 23.4% están en ejecución u operación”.
Esto implica que, para alcanzar los objetivos de modernización y expansión de la RNT hacia el cierre de la administración actual, se requiere iniciar el desarrollo de los nuevos proyectos a más tardar en 2026, esto considerando los tiempos de ejecución de la infraestructura de redes.
10.- Finalmente, el IMCO destacó como otro reto el hecho de que la justicia energética sea un eje rector de planeación, ya que con ello la Manifestación de Impacto Social del Sector Energético (MISSE), que sustituye la Evaluación de Impacto Social (EVIS), adquiere carácter vinculante.
Lo anterior, señala el IMCO, “obliga a que los nuevos proyectos desarrollen planes de gestión social con inversión directa y realicen consultas para obtener autorización”. “Además —continúa— las acciones para orientar la expansión de la red hacia la reducción de desigualdades serán financiadas a través del Fondo del Servicio Universal Eléctrico (FSUE), creado en 2014”.
Por María Fernanda Matus Martínez
