La transición energética no es un fin, es un proceso

May 1, 2026 | Noticias, Tecnología

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La transición energética es un proceso continuo con varias etapas, producido en cientos de años y movido por diversos factores y circunstancias. Esta lleva, a final de cuentas, a satisfacer las crecientes y variantes necesidades de servicios energéticos.

La crisis energética que enfrentaron los ingleses al final del siglo XVI, cuando sus bosques se redujeron y tuvieron que usar el carbón, fue la que movió la primera gran etapa de la transición. No fue sólo por el cambio energético, sino por la transformación económica que llevó a la Revolución Industrial, con el motor a vapor, la producción de acero y la manufactura de equipos y sistemas (el tren y el barco de vapor) que transformaron el transporte y la geografía económica.

Más adelante, la posibilidad de tener mejor iluminación y más barata llevó a la creación de las industrias del petróleo y la electricidad que, a su vez, encontraron aplicaciones para otros servicios energéticos, como la fuerza motriz industrial, el transporte y la refrigeración, por mencionar los más relevantes.

Hoy día, la transición energética es un proceso mucho más acelerado que en el pasado y es un concepto que se repite en nombres de instituciones y de leyes. Esto por la necesidad y con la intención de dirigirla en función de objetivos, como el cuidado del medio ambiente o la seguridad energética. En esta perspectiva, identifico cuatro categorías de factores que empujan, dirigen y se entretejen para mover la transición energética:

  • El costo de los servicios energéticos. Este lo determina el precio del energético primario, el costo de su transformación y distribución, así como el del dispositivo que lo transforma en servicio final. Sin embargo, el precio del petróleo sigue siendo determinante, por lo que eso nos cuesta y por su efecto inflacionario cuando se encarece y eleva el costo del capital, principal costo del resto de la cadena de valor hasta la entrega del servicio energético.
  • El cambio tecnológico. Las tecnologías asociadas a la producción, transformación, transporte y conversión final de energía primaria a servicios energéticos han evolucionado mucho a lo largo del tiempo. Sin embargo, precisamente el “shock” petrolero de hace 50 años le dio un fuerte empujón a este proceso, particularmente en tecnologías asociadas al aprovechamiento de alternativas al petróleo, de mayor eficiencia energética y menor impacto ambiental y a las tecnologías de la información, centro del cambio tecnológico actual.
  • Las preferencias sociales. Como usuarios de los servicios energéticos, como compradores de la energía y los dispositivos que la transforman, como sujetos de los impactos de la producción y transformación de la energía y como actores de los procesos políticos, las preferencias de la sociedad, su capacidad económica y su articulación política influyen en la velocidad y profundidad de la transición energética.
  • La política pública. Muchas veces al final y casi siempre reflejando los intereses de los grupos dominantes en el sector energético, pero también por presiones sociales, se establecen reglas que dan dirección e intensidad a la transición energética.

En esta perspectiva,más que un fin, la transición energética es un proceso que se puede dirigir y acelerar en respuesta a lo que las sociedades necesitan y exigen, muchas veces con la fuerza de sus necesidades, su cartera y más allá de lo que determine una línea de política pública específica.

 

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