Autores: Quintal Franco, C.A.; Mendicuti Ramos, A.; Ponce Caballero, C.; Góngora Echeverría, V.R.; Aguilar Escalante, S. (2025)

El artículo analiza la evolución y distribución de las partículas suspendidas PM2.5 y PM10 en Mérida, Yucatán, una ciudad que, debido a su clima tropical, suele percibirse como un entorno libre de contaminación atmosférica.
El objetivo del proyecto fue caracterizar los patrones temporales (variables meteorológicas) en el periodo 2018-2022 y espaciales (presencia de fuentes fijas y móviles) durante el 2023 y su relación con la presencia de partículas suspendidas; esto con el fin de generar evidencia para la gestión de la calidad del aire en urbes tropicales.
Para este fin, el estudio integró datos en el periodo 2018-2022 de la estación de monitoreo de la calidad de aire del gobierno del estado de Yucatán, localizada en el centro de la ciudad, así como de cuatro sensores marca Purple Air desplegados en distintos puntos de la mancha urbana de la ciudad de Mérida durante 2023. Los datos fueron computados y manejados con total ética y apago a los procedimiento y técnica estadísticas para el manejo de datos ambientales. Los resultados fueron contrastados con los valores de referencia establecidos en la normatividad mexicana (NOM-025-SSA1-2021) y estándares internacionales de referencia.
Los resultados muestran que la calidad del aire en Mérida, Yucatán representa una preocupación tangible. Los registros de la estación indican que el promedio anual de PM2.5 excedió el límite normado de 10 μg/m³ durante 2018 y 2019, mientras que el promedio máximo diario alcanzó picos de 90 μg/m³ en 2020, superando significativamente el límite de 41 μg/m³ establecido por la regulación mexicana. El análisis temporal reveló una clara estacionalidad: las concentraciones más altas se registran durante la temporada seca (marzo-mayo), asociadas a un incremento de la temperatura y la radiación solar, mientras que disminuyen drásticamente en la temporada de lluvias debido a la deposición húmeda de partículas.
El despliegue de sensores de bajo costo permitió identificar una heterogeneidad espacial crítica, algo que con la estación única en el centro de la ciudad no se puede determinar. La zona suroeste de la ciudad presentó las mayores concentraciones de PM2.5 y PM10, especialmente durante la temporada de secas. Este fenómeno se correlaciona directamente con la alta densidad de fuentes fijas (industrias de sectores varios) y un flujo vehicular significativo de transporte pesado a diésel en los accesos de esa zona. En contraste, las zonas centro y norte presentaron niveles más bajos, aunque con picos matutinos y vespertinos asociados a la movilidad urbana.
El análisis de la razón de PM2.5/PM10 en los cuatro sitios de muestreo mostró una distribución unimodal consistente con fuentes antropogénicas típicas (combustión industrial y vehicular), descartando un origen predominantemente natural para la contaminación por partículas. No obstante, el estudio documenta eventos extraordinarios de contaminación, como el paso de polvos africanos en junio de 2020, que elevaron temporalmente las concentraciones a niveles superiores a 126 μg/m³, demostrando la vulnerabilidad de la región a fenómenos meteorológicos externos.
La discusión enfatiza que el crecimiento urbano acelerado, la alta tasa de motorización (un vehículo por cada dos habitantes) y la demanda energética pico en temporada de calor son factores clave en la degradación de la calidad del aire en la ciudad de Mérida, Yucatán, una ciudad en el trópico mexicano en continuo crecimiento. Se destaca también el efecto positivo de las medidas de confinamiento por COVID-19 en 2021, que resultaron en una disminución notable de las partículas, evidenciando el peso de las fuentes móviles en la contaminación local.
Como conclusión, el trabajo subraya la necesidad de implementar políticas públicas basadas en evidencia científica para ciudades tropicales en crecimiento. Esto incluye la verificación vehicular obligatoria, la regulación estricta de emisiones de fuentes fijas en la periferia urbana y la ampliación de la red de monitoreo con tecnologías de bajo costo para capturar la variabilidad intraurbana.
Lee el artículo completo aquí: https://www.mdpi.com/2673-4834/6/4/133
