El valor de la eficiencia energética en la seguridad y confiabilidad energética

Ago 8, 2025 | Noticias, Tecnología

blank

La eficiencia energética reduce la cantidad de energía necesaria para impulsar y hacer crecer nuestras economías. De manera particular, y con la orientación adecuada, no sólo permite ahorrar combustibles y dinero (además de atenuar impactos ambientales), sino que puede servir para mejorar la seguridad y confiabilidad energética e, inclusive, ser impulsada para resolver situaciones de emergencia de manera más rápida y económica.

En Latinoamérica tenemos los ejemplos de Brasil, Cuba, Chile, Perú, Venezuela y otros países de la región, donde la eficiencia energética ha sido un recurso útil para enfrentar retos relacionados a las limitaciones en la capacidad de generación. En Brasil, a principios de este siglo una sequía redujo la capacidad de generación hidráulica (que representa un alto porcentaje de la generación eléctrica en ese país), este problema fue atenuado con un programa nacional de eficiencia energética. En Cuba, una crisis de capacidad de generación a final de los noventa fue mitigada con un programa masivo de sustitución de millones de lámparas incandescentes por ahorradoras, que redujo la demanda en horas punta de manera significativa. Esta estrategia fue replicada en Venezuela y otros países de la región, con varios miles de megawatts evitados en el agregado de todos los países.

Esa misma experiencia internacional nos muestra cómo las medidas de eficiencia energética pueden implementarse en menos de un año. Esto a diferencia de los proyectos de generación y transmisión que requieren un promedio de entre uno y siete años para su construcción, dependiendo de la tecnología.

En México existe una referencia importante del impacto de la eficiencia energética en el funcionamiento de la red eléctrica cuando se aprovecha en, por ejemplo, la iluminación. Primero con un piloto en Guadalajara y Monterrey a mediados de los noventa, y luego con dos programas masivos de recambio de decenas de millones de lámparas entre 2010 y 2016. Finalmente, con la entrada en vigor de las Normas Oficiales Mexicanas para lámparas de uso general, el pico de la demanda del Sistema Interconectado Nacional (SIN) de la noche se fue reduciendo para dar lugar a uno por tarde en las temporadas de mayor demanda para el SIN.

Hacia el futuro, las nuevas medidas de generación orientadas a la demanda también pueden reducir la congestión de la red. La Agencia Internacional de Energía señala que, en estudios realizados en Reino Unido y Estados Unidos, se muestran que la retroalimentación en tiempo real y las comunicaciones previas a eventos permiten reducir el consumo y los picos de demanda en aproximadamente 3%.

Esto se logra con acciones que se conocen como de respuesta a la demanda, que acompañan y complementan a la eficiencia energética. Éstas aprovechan la posibilidad de gestionar a distancia la desconexión de equipos mayores en función de las necesidades de la red y de las condiciones de los propios usuarios, inclusive con incentivos económicos a los participantes. Así, se puede disminuir y trasladar la demanda a períodos menos congestionados y con menor presión en la infraestructura eléctrica. Por supuesto, esto es posible en México, y sólo se necesita un marco regulatorio que lo permita e incentive.

blank