El Rol de la Energía sostenible en el sector agropecuario

Jul 6, 2026 | Los imprescindibles de la transición energética, Noticias, Tecnología

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Una economía basada en las energías renovables es aquella que fomenta el crecimiento, la producción de bienes y la prestación de servicios cimentados en fuentes de energía sostenible proporcionadas por la naturaleza. Implica una transformación estructural en el funcionamiento de la sociedad, y esto incluye la gestión de los sistemas agroalimentarios.

La agricultura y la energía comparten una profunda simbiosis económica, social y operativa. Aprovechar este vínculo permite llevar la descarbonización energética directamente al corazón de las áreas rurales, impulsando el desarrollo local y generando mejores condiciones de vida y trabajo para sus comunidades.El sector agrícola es el puente estratégico y el mayor habilitador territorial para construir una economía basada en fuentes renovables, especialmente porque el 30% de la energía total disponible en el planeta es consumida por el sistema agroalimentario; y de ésta, alrededor del 85% sigue proviniendo de combustibles fósiles.

1029 millones de toneladas equivalentes de Gases de Efecto Invernadero (GEI) son emitidos anualmente debido a la energía utilizada en maquinaria, sistemas de bombeo, tractores y consumo de electricidad en fincas agrícolas. Por otro lado, aproximadamente el 20% de todas las emisiones globales de GEI provienen directamente de producción agrícola y ganadera, es decir de acciones que se llevan a cabo dentro de las fincas.

El costo de la energía afecta directamente la seguridad y accesibilidad alimentaria, ya que las fluctuaciones del precio de los combustibles fósiles son determinantes en el precio de venta de la comida. Los puntos más altos de inflación en el Índice de Precios de los alimentos suelen estar directamente antecedidos por alzas en los mercados energéticos y disrupciones en rutas comerciales de combustible, como lo que está sucediendo en el estrecho de Ormuz. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el consumo de energía en las fincas ha incrementado en un 7% durante la última década debido a la mecanización e intensificación de los cultivos.

 

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Existe una dependencia oculta en las actividades agropecuarias: aproximadamente el 30% de toda la energía que consume el sistema alimentario mundial se destina a la fabricación de fertilizantes químicos sintéticos. Además, alrededor del 80% del costo de producción de los fertilizantes nitrogenados (principalmente urea) corresponde al gas natural utilizado como materia prima

Según FAO, los costos de energía en cultivos tradicionales y de riego puede representar entre el 15% y el 30% de los costos totales de producción; mientras que, en cultivos tecnificados como los invernaderos, porcicultura, avicultura o plantas lácteas, el gasto energético puede dispararse hasta el 40% o el 50% de los costos operativos fijos, debido a la necesidad de calefacción, refrigeración y ventilación las 24 horas del día. Por esta razón, las energías renovables y tecnologías sostenibles no son gasto ecológico, sino una inversión estratégica para eliminar el costo energético a largo plazo.

Por ejemplo, el uso de energía solar térmica para el secado solar termo-mecánico mediante colectores solares de aire permite eliminar por completo la huella de carbono en los procesos de secado y deshidratación. Este sistema puede sustituir hasta el 100% del consumo de combustibles fósiles en las secadoras convencionales de productos como café, cacao, arroz, frutas, verduras, especias y otros. Al impulsar aire caliente (entre 50 °C y 80 °C) hacia las cámaras o silos de secado, reduce hasta un 50% el tiempo, protege los productos de la lluvia y la contaminación externa, disminuye sustancialmente las pérdidas por merma y genera nuevos productos de mayor valor comercial para los agricultores.

La tecnología solar térmica también puede aprovecharse en la climatización y el control térmico de invernaderos. Mediante colectores térmicos, se calienta agua durante el día y se almacena en tanques aislados. Por la noche, cuando la temperatura exterior desciende, el agua calentada se recircula a través de tuberías instaladas en el suelo del invernadero (sistema de calefacción hidrónica por suelo radiante), evitando así la pérdida de cultivos por heladas sin necesidad de utilizar calentadores de gas.

Asimismo, la energía solar térmica puede aprovecharse en fincas lecheras para suministrar agua caliente de forma constante. Este recurso es ideal para el lavado y desinfección de los sistemas de ordeño mecánico, las tuberías y los tanques de enfriamiento de leche. También resulta muy útil para el lavado de frutas y verduras antes del empaque, o para procesos de pasteurización artesanal de jugos y quesos, permitiendo reducir el gasto energético en limpieza en más del 70%.

 

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