Cuando investigamos sobre eficiencia energética, ¿en qué nos debemos enfocar?

Nov 5, 2025 | Energías renovables, Noticias, Tecnología

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Algunas proyecciones internacionales sobre el impacto de los cambios en el sistema energético que se requieren para evitar un mayor crecimiento en la temperatura de la atmósfera indican que la eficiencia energética puede aportar una tercera parte de la reducción de emisiones requerida para ese objetivo. Sin embargo, los indicadores globales de mejora de la eficiencia energética a nivel global, regional y nacional indican que no se avanza con la suficiente rapidez. Incluso ahora, cuando el mercado ya dispone de tecnologías que permiten mantener los niveles actuales de servicios energéticos con menor uso de energía, el impacto no es el suficiente.

Entonces, si la tecnología está allí, ¿qué debemos estudiar y analizar para mejorar la eficiencia energética?

El hecho es quelas decisiones de acción relacionadas al ahorro y uso eficiente de la energía las toman, en México, decenas de millones de personas. Se toman decisiones muchas veces al día (como prender o apagar la luz), algunas de mayor impacto cada cierto número de años (cuando se compra un enser doméstico o un automóvil) o una vez en la vida (cuando se compra una casa en región de clima cálido).

Precisamente uno de los elementos más importantes para poder definir y diseñar acciones de política pública para mejorar la eficiencia energética es saber quién, cómo, con qué, en dónde, a qué hora y en qué día de la semana, en qué mes y año usan energía, así como qué factores orientan sus decisiones de compra y si sus servicios energéticos son suficientes, entre otras cuestiones.

 

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Sin embargo, en México se hace muy poco trabajo de investigación para responder estas preguntas y la mayor parte se concentra en la tecnología de oferta energética, ya sea renovable o no. Esto deja a un lado la posibilidad de mejorar el conocimiento orientado a mejorar la eficiencia energética. Quizá el mejor esfuerzo en esa dirección ha sido lo hecho por INEGI en la Encuesta Nacional de Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares, realizada en 2018 en colaboración con SENER y CONUEE. Esta fue la primera encuesta nacional dedicada exclusivamente al consumo energético en viviendas y ha servido para llenar un vacío de información en ese sector que representa cerca de una cuarta parte del consumo energético total del país.

Otros esfuerzos relevantes han sido los orientados al tema de pobreza energética, aun y cuando buena parte se concentra en cómo llevar la energía a quienes no la tienen, más que en cómo hacer más eficiente su uso. Precisamente una de sus muchas definiciones es el tener que disponer más de 10% de los ingresos para pagar la factura energética. Esto nos lleva a poner énfasis no sólo en las comunidades rurales (con múltiples carencias), sino especialmente en la población del norte de México, donde se estima que más de 18% de usuarios eléctricos en esta condición, tiene altos gastos en el verano para poder tener confort térmico que, inclusive, es lo que determina la demanda máxima del Sistema Interconectado Nacional.

Por ello mi opinión gira en torno a que debemos poner más recursos para entender y medir la relación de las personas con la energía en función de los servicios energéticos y las características de los equipos que utilizan. Sin dejar a un lado, claro, el tema del acceso a la energía por sí mismo.

 

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