Proveer servicios e infraestructura para la movilidad de personas y bienes que favorezcan el desarrollo económico y social actual y futuro, de manera segura, asequible, accesible, eficiente y resiliente, minimizando emisiones y el impacto ambiental, es el objetivo de todo país que priorice el bienestar de su población y el crecimiento sostenido de su economía. Una nación que optimiza su sistema de transporte impulsa significativamente su competitividad.
La movilidad sostenible avanza de forma constante en Latinoamérica y el Caribe. Según la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), en octubre de 2025 circulaban 683,811 vehículos eléctricos livianos, alrededor de 6,000 buses eléctricos y se disponían de 18,594 estaciones de carga pública registradas en 2024, donde Brasil se posicionaba como líder absoluto en ventas de vehículos eléctricos en la región.
En el transporte público masivo, la movilidad eléctrica se complementa con sistemas de metro.En 2026, 11 países de la región cuentan con sistemas de metro o equivalentes electrificados. Brasil (8 ciudades), Venezuela (4), Chile (3) y México (3) destacan por tener múltiples sistemas, mientras que Argentina, Panamá, Colombia, Perú, Ecuador, Puerto Rico y República Dominicana cuentan con uno principal, generalmente en su capital.
Según datos recientes de operadores locales (2025), los sistemas de metro en Latinoamérica transportan aproximadamente de 16 a 19 millones de pasajeros diarios. Sólo São Paulo y Ciudad de México juntos superan los 7.5 millones de viajes al día, lo que refleja la importancia del transporte masivo electrificado en la región.
De igual forma, Latinoamérica avanza en el uso de teleféricos eléctricos como transporte público urbano. Ocho países de la región ya cuentan con sistemas operativos de teleférico para movilidad masiva. Colombia fue pionera mundial con el Metrocable de Medellín, integrado al sistema de metro de la ciudad. Bolivia, por su parte, posee el teleférico urbano más extenso y emblemático del mundo: el que conecta La Paz con El Alto, con más de 30 kilómetros de longitud.
Para complementar la movilidad motorizada, las ciclovías se han consolidado como parte integral del transporte sostenible. En 2025, la región superó los 5,000 kilómetros de ciclovías distribuidas en alrededor de 13 ciudades.
Estos avances demuestran que Latinoamérica progresa en movilidad sustentable. Sin embargo, para alcanzar los objetivos de 2030, es necesario redoblar los esfuerzos en inversión en energías renovables, de modo que la transformación del parque vehicular pueda alimentarse completamente con energía producida localmente y protegida de las fluctuaciones geopolíticas globales.
No existe un único camino para avanzar. Latinoamérica y el Caribe es una región diversa, con países en distintos puntos de partida, capacidades y limitaciones. Para acelerar la movilidad sostenible en Latinoamérica no basta con más vehículos eléctricos o ciclovías en lugares estratégicos: se necesita una combinación de planificación urbana inteligente, infraestructura adecuada, energía renovable local, políticas estables y financiamiento masivo y creativo, todo con un enfoque inclusivo y adaptado a cada circunstancia nacional.
La movilidad sostenible ofrece una solución estructural a los desafíos de seguridad energética asociados a la transición. Para avanzar en esta dirección, es fundamental promover alianzas interregionales que fortalezcan una cadena de suministro regional y estimulen el desarrollo de una industria de la movilidad alimentada con energías renovables.

